CUEVA DE LOS PINCHEIRA

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La Cueva de Los Pincheira es una cavidad volcánica de hace 70,000 años. Este asombroso lugar se encuentra a pocos minutos del Valle Las Trancas y tiene dentro suyo muchas historias y leyendas.

La Cueva es una caverna de grandes dimensiones, pero de poca profundidad. Una característica destacada es que, al estar en su interior, el sol no resulta molesto gracias a un techo gigante de origen natural que la cubre por completo. Además, la cueva está enmarcada por una exuberante vegetación de árboles nativos y un pequeño río que serpentea por sus paredes.

UBICACION

La cueva de Los Pincheira se encuentra ubicada en el Km 67 del Camino a Termas de Chillán.

Hay mucha historia en la Cueva de los Pincheira, por lo que es un lugar muy asistido por turistas. Es un lugar considerado como patrimonio histórico de Chile debido a diversos hechos que ocurrieron durante los años 1800.

CUEVA DE LOS PINCHEIRA: UN REFUGIO DEL PASADO A POCOS MINUTOS DEL VALLE LAS TRANCAS

La Cueva recibe dicho nombre por seis hermanos, 4 hombres y 6 mujeres, que formaban una banda de forajidos que operaba en la zona a inicios del siglo XIX. Los hermanos Pincheira se llamaban Rosario, Teresa, Antonio, Pablo, Santos y José Antonio.

Esta banda se formó después de la independencia de Chile, y logró liderar más de 1,200 hombres y 800 indios guerreros.

Tenían dos campamentos principales: uno en la Laguna Huemul y otro en la Laguna Epulafquen. La cueva era el último refugio y puesto de guardia antes de entrar a su zona de operaciones.

¿QUIENES FUERON LOS HEMANOS PINCHEIRA?

  • Juan Antonio Pincheira (f. 1823): Era el último de los 4 hermanos, además era un hombre pacífico, formaba parte de la banda, solo por la preponderancia de sus hermanos. Él era el encargado de cuidar de las mujeres capturadas.
  •  Santos Pincheira (f. 1823): Era el segundo de los 4 hermanos, era incluso más pacifico que José Antonio. Murió en el año 1823, cuando iba de visita a Pehuenches se ahogó cruzando el río.
  •  José Antonio Pincheira (1804-1884): El hermano mayor de todos los Pincheira, fue un hombre obstinado, feroz, valiente, astuto y el líder de la banda. Como líder de la banda, entrenaba con tácticas militares tanto a indios como hombres, para que estuvieran preparados ante cualquier asalto. Murió en 1823 durante un asalto a la ciudad de Linares.
  • Pablo Pincheira: Después de la muerte de Antonio, fue Pablo quien quedó a cargo de la tropa. Este hombre no tenía piedad por nada, era incluso más feroz que Antonio.

Durante aquel siglo se especulaba que estos hermanos llegaron a liderar a más de 1500 hombres, con los que llevaban a cabo la mayoría de sus fechorías en el sur de Chile. Además, también se dice que se enfrentaron contra los independentistas.

En Chillán, habían varios lugares donde se resguardaban después de realizar sus fechorías, pero su preferida era la caverna, por sus características y ubicación.

Una de las hazañas más populares cometidas por esta banda  fue saquear la ciudad de Chillán durante el año 1819.  En el año 1832 un general llamado Manuel Bulnes logró acorralar a estos bandidos, durante el enfrentamiento que hubo murieron más de 200 de los hombres de los Pincheira y el último de los hermanos, José Antonio.

Después de aquella situación, los que sobrevivieron se resguardaron en la cueva que hoy en día lleva su nombre.

¿QUE PUEDES ENCONTRAR EN LA CUEVA DE LOS PINCHEIRA?

Además de la cueva, en el lugar hay un molino de agua que recuerda la forma en que se obtenía la energía eléctrica al inicio del siglo.

También hay un pequeño riachuelo que recorre el lugar y una fuente de los deseos.

Si te apasiona la naturaleza, el lugar está lleno de árboles con letreros de madera donde se indica la especie de flora y algunos detalles más. Así conocerás un poco más sobre historia y sobre la flora local.

Si tienen la oportunidad de visitar este lugar quedaran encantados con la historia y la naturaleza agreste que forman parte de La Cueva de Los Pincheira.



Pasajes del Libro los Pincheira: Mito y Realidad


2. LA GAVILLA DEL TERROR

Desde el principio de las campañas de la Guerra a Muerte, destacan la figura de tres de los hermanos Pincheira: Antonio, Pablo y José Antonio; más tarde, se les sumaría Santos.

El lugar de origen de los hermanos Pincheira, así como el momento de su nacimiento, son antecedentes que se pierden en la bruma de la “pequeña historia” de los pueblos. Aparecen ambiguos, imprecisos, o directamente ausentes de las páginas de la historia. Indudablemente, el desconocimiento de los testimonios célebres sobre los hermanos Pincheira debe situarse en el transcurso de la última década del siglo XVIII y la primera mitad del siglo XIX.

En relación al lugar de origen, también son muchas las dudas. De las numerosas investigaciones que se han realizado al respecto, a continuación se citan solamente las más confiables y que parecen ser las más auténticas. Don Benjamín Vicuña Mackenna, en base a los testimonios del Miguel Zañartu, señaló que los hermanos Pincheira habrían nacido en la hacienda de Llolleo, en el partido del Parral, donde su padre, Martín Pincheira habitaba con el intendente de Chillán, desempeñando funciones en la fiscalía municipal de Miguel Zañartu. Luego la familia se habría trasladado a la zona de Parral. Más tarde, también según Zañartu, se trasladarían a la hacienda de Cato, al sur de la actual ciudad de Chillán.

Sin embargo, otras versiones señalan que los Pincheira, desde que se acompañaron a los realistas en la zona de Talca hasta 1827, fecha en que desaparecen del panorama histórico, eran oriundos de Romeral. En la familia de los Pincheira sería oriunda de Bernarda Villagrán, con quien Antonio Pincheira se casaría posteriormente, según relató Benjamín Vicuña Mackenna en Parral.

Como fuere, lo que sí es seguro es que al comenzar la “guerra a muerte”, los Pincheira eran inquilinos en la hacienda de Cato, desde donde iniciaron sus correrías. Los mozos renegaban del destino que les esperaba al seguir en el seno del hogar familiar; además, bullía en su interior el espíritu de aventura. Para dar satisfacción plena a sus impulsos, establecieron su cuartel general en las cordilleras vecinas. Hicieron de los Andes un palenque de libertad y de tolerancia pehuenche; descendieron en todas direcciones hacia el valle a mostrar su heroísmo. Desde allí, sembraban el pánico entre los atribulados moradores de pueblos y ciudades.

De los cuatro hermanos, sólo tres alcanzaron una notoria figuración. El orden de ascendencia es el siguiente:

1. Antonio

Es el mayor y fundador de la guerrilla. Después de la batalla de Chacabuco (12 de febrero de 1817), se alistó como soldado en el ejército del rey. En la batalla de Maipú (5 de abril de 1818), participó con el rango de cabo. Terminada la guerra de independencia, y forzado por estar perseguido por la autoridad de Chillán. El coronel sospechó que él se vio sometido, lo llevó a que se hiciera montonero, arrastrando consigo a sus hermanos. Se refugiaron en la hacienda de Cato, se presume que con ayuda de algunos hacendados de la zona, que también eran partidarios de la causa realista.

Antonio, era un hombre valiente, feroz, obstinado, astuto. Para muchos, era el Benavides de la montaña. Era poseedor de hábil inteligencia y bastante heroísmo. Falleció en 1823.

2. Santos

Era el segundo en edad, el más pacífico, y el de mejor carácter de los cuatro hermanos. Según un declarante del comandante Barnechea, desde Yumbel del 6 de mayo de 1823, anunciando y glosando la muerte de Antonio, apreciaba que aquel era de condición sosegada. Pero si asustó el miedo por su hermano por mucho tiempo, pues se le vio huir en lo frío de la cordillera, en una de las frecuentes visitas que hacía a los pehuenches, siendo tal que tenía mayor ascendiente que sus hermanos.

3. Pablo

Se ha establecido que fue el verdadero sucesor de Antonio, y que fue el más feroz y violento de todos los hermanos. Era un tipo vulgar, cobarde; vivió siempre al amparo de sus secuaces. En virtud de estos antecedentes, el coronel Manuel Bulnes lo hizo ejecutar a filo de sable, en 1832, sin siquiera oír sus descargos. Según el escritor francés Teodoro Pavie, autor de la novela histórica «Les Pincheires», Pablo desempeño durante su niñez el oficio de carbonero en las montañas de San Carlos. Otro aspecto interesante de la obra de Pavie es la relación de las incursiones posteriores de los Pincheira en la provincia de Mendoza.

4. José Antonio

Fue el menor de los hermanos. Tuvo la osadía de tomar Mendoza, en 1829.
Se rindió el 11 de marzo de 1832, en el cuartel general de Chillán ante el general Manuel Bulnes. Al igual que Santos, era de carácter pacífico y se vio involucrado en la guerrilla debido a la fuerte influencia de sus hermanos y de los secuaces de éstos.

Hacia 1833, se desempeñaba como administrador de la hacienda El Quillay, del general Joaquín Prieto, cerca de Chillán. Posteriormente, se encontraba viviendo en una pequeña propiedad a orillas del río Ñuble, hacia el año 1868.

3. LAS CORRERÍAS DE LAS MONTONERAS

El 21 de febrero de 1819, una partida de soldados de la nueva República que tenía por misión custodiar un vado del río cerca de Negrete, fue deshecha por los montoneros. El mismo día, sólo un poco más tarde, río abajo, el comandante de Santa Juana, era atacado con cien fusileros que le hicieron un prisionero luego de perder gran número de sus guerreros. En San Pedro, a la vista de Concepción, se dejaba caer una guerrilla de más de cien hombres armados de boleadoras. Por otra parte, una segunda columna cruzaba el río Laja para ir al asalto del pueblo de Rere. En la confluencia del Ñuble con el Itata, reaparecían otros montoneros, entre ellos los tenientes Contreras, Fuentes y el feroz Antonio Pincheira, que iniciaba así su larga carrera de robos y matanzas.

Uno de los primeros reveses los sufrió Antonio, cuando el 6 de marzo de 1819, el capitán Pedro José Riquelme, lugarteniente del gobernador de Chillán, don Pedro Nolasco Victoriano, dio alcance en las inmediaciones del río Diguillín a uno de los tenientes de Antonio Pincheira y mató treinta hombres.

A mediados de agosto de ese mismo año, Vicente Benavides viendo llegar la estación más propicia para iniciar la guerra, impartió órdenes a sus tenientes —especialmente en toda la línea del Bío Bío y de la montaña. Para comprender, con más claridad, la ferocidad de las montoneras, se reproducen algunas normas que les fueron impuestas por el Gobierno para contener el avance de Benavides y sus hombres.


4. RÉGIMEN QUE OBSERVABAN LOS COMANDANTES DE GUERRILLAS

  1. El objeto es hostilizar al enemigo y especialmente paralizarle sus marchas.
  2. Para ello procurarán por todos los arbitrios quitarles las caballadas, mulas, ganados y cuanto les correspondiese acarrear.
  3. Jamás el guerrillero acometerá de frente: pero continuamente se presentará al enemigo a distancia de una legua o más, inquietándole con su redondeo, formación de columnas, despliegues y otros movimientos que llamen la atención y contribuyen a su marcha.

Aquí tienes el comienzo del texto completo del capítulo 1. LA GUERRA A MUERTE, UNA EXPRESIÓN DE PROTESTA SOCIAL:


1. LA GUERRA A MUERTE, UNA EXPRESIÓN DE PROTESTA SOCIAL

Se designa con el nombre de “Guerra a Muerte”, en la historia de Chile, al período que sigue a la batalla de Maipú (5 de abril de 1818), en que los restos del ejército realista, reforzados por tribus araucanas, bandidos y montoneros, lucharon sangrientamente contra las fuerzas militares del nuevo país en organización. Se le dio el nombre de “muerte”, por no ser una guerra convencional, y por que los bandos contendientes actuaron con todo tipo de crueldades.

Este período distingue dos etapas bien definidas. Para algunos historiadores la Guerra a Muerte concluye con la derrota de las montoneras del caudillo Vicente Benavides, en la batalla de las Vegas de Saldías, el 9 y 10 de octubre de 1821. En cambio, la gran mayoría sostiene que la Guerra a Muerte termina con la derrota definitiva de las guerrillas de los hermanos Pincheira, en 1832.

Pese a que los dos primeros años los hermanos Pincheira colaboraron con Benavides, entre ambas facciones se establecen objetivos muy diversos. Mientras que la guerrilla encabezada por Vicente Benavides tuvo un fin político concreto —luchar en defensa del rey de España para impedir la independencia de Chile: la guerrilla de los hermanos Pincheira no tuvo restricción y precisión: el pillaje y el contrabando de ganado, acciones motivadas, tal vez, por el querer sobrevivir en una sociedad que los marginaba, se unían con el odio que se produjo por los cambios en la sociedad colonial con la llegada del nuevo orden. Con el nuevo orden se acentuaban las injusticias económicas y sociales: hambre, opresión, injusticia, discriminación y represión. El conflicto se manifestó en todas sus formas en el diario andar, a cualquier precio como expresión de la amargura de clases de descontento y rebeldía, que se expresan, finalmente, a través del bandidaje.

En los primeros años de vida republicana es posible apreciar inestabilidad y desorganización política y social. Por lo tanto, los enfrentamientos del juego de los bandos no eran puros, patriotas y realistas, para la consecución de sus intereses.

Los hermanos Pincheira organizan una resistencia armada para manifestar su descontento y su orden social injusto o inmoral, con el consiguiente desmedro de las clases populares; de igual forma, a través de su organización se expresan los deseos por el orden político-ideológico, que comenzaría a regir inmediatamente después de Chacabuco. De esta forma se conjugan en los hermanos Pincheira los dos fenómenos históricos que han de marcar por muchos años la historia nacional: el bandidaje y la guerrilla.

Preciso es contribuir a romper con muchos mitos que celosamente se quieren conservar en la historia nacional, costumbre que aún por estos días se pretende mantener; los hermanos Pincheira no escapan a esta realidad de una “historia hecha (o escrita) a la medida de las circunstancias”. En este sentido, la introducción al libro “Los Pincheira. Un caso de Bandidaje Social en Chile”, de Ana María Contador Valenzuela, señala en uno de sus apartes:

“En la historiografía nacional, tanto liberal como conservadora del siglo diecinueve, se ha establecido el estereotipo del campesino sublevado como bandido, asesino y delincuente en general, más aún nos asombra que los hermanos Pincheira entran en el grupo de bandoleros y asesinos y que el sur de Chile fue asolado por esta ‘plaga de bandidos’ que sembraron el terror entre la población campesina indígena, sin respetar en el contexto ni su modo social ni su comportamiento. Sin embargo, hoy creemos estar en condiciones de afirmar que, más que bandidaje, lo que se está encubriendo es un conflicto latente de historia del pueblo, en este caso de los campesinos. Bandidaje y Guerrilla y su conjunción en Bandidaje Social eran pruebas de que una nueva sociedad no sólo estaba en formación, sino que además sus distintos grupos sociales pujaban por manifestarse incluso representando la defensa de la tradición”.


Los Pincheira, dotados de una gran osadía y no poca inteligencia, desde muy jóvenes se habían hecho famosos con salteos y otros delitos, que los dejaban al margen de la ley. Conocedores de los intrincados senderos y de la topografía cordillerana, fácilmente encontraban caballos y víveres para su banda.
Los Pincheira en poco tiempo de organización, pudieron reunir una banda bien equipada y mejor guarecida, la que estableció el pillaje en las más grandes provincias del sur.

Las circunstancias políticas de la época tenían al país dividido en bandos civiles; el Gobierno prácticamente carecía de autoridad, el erario nacional se hallaba en su peor momento, y el ejército mal pagado y atrasado en su formación se encontraba completamente desmoralizado. La acción de la justicia se hallaba entorpecida por la carencia de policía y de un eficiente régimen penitenciario.
La integración de campesinos cesantes y vagabundos a la guerrilla de los Pincheira, no obedece sino a la necesidad de supervivencia que tenían estas míseras capas criollas. La incorporación a las mismas de soldados que desertaban del ejército nacional se debía a la falta de pago de sus sueldos y la deserción permanente con que se mantenía la tropa; razón por la cual la tentación del botín que con frecuencia lograban los Pincheira y el pillaje en general, era un mandamiento para su manutención.

Además, no podemos ignorar que muchos hombres fueron arrastrados por la fuerza para incorporarse al ejército. Durante los años de la guerra de independencia muchos campesinos huyeron hacia los cerros o los montes para no ser reclutados, en consecuencia se vieron obligados a cumplir con un servicio militar. En muchos casos, también, este campesinado se pasó a las filas guerrilleras realistas.

El campesino rústico vio mermados sus ingresos en forma abismante, especialmente después de 1820. Comparando su salario colonial con el que recibía hacia 1822, éste había disminuido en un 30%. Documentos militares señalan que “el pago de un soldado era de 6 pesos al mes y el rancho tenía un costo de 4 o 6 pesos, con lo cual era imposible subsistir”. Sin pago, comida que nunca llegaba, una ración insuficiente de alimentos y muy mal vestido, el único camino más prometedor era la fuga.

Entre los años 1824 y 1826 se registraron las deserciones más numerosas. Desertaban hombres solos o en pequeños grupos de 8 o 10 soldados por día. En Concepción y Yumbel llegaron a desertar batallones completos.

El objetivo fundamental de los cuatro hermanos Pincheira –Antonio, Santos, Pablo y José Antonio– campesinos pobres del partido de Chillán, fue el asalto del botín de arrieros, de las haciendas en zonas de fácil ubicación y el pillaje. Arrasaban bienes y ganado hacia la cordillera, por pasos que facilitaba la red de “lugares de tránsito” entre la zona costera próxima a Chillán, a Chos Malal, en donde dejaban su mercancía. Usaban refugios o “bases de seguridad”, en quebradas y cuchillas inaccesibles. Invernaban en lo profundo de los valles, en donde se disimulaban sus escondites. Usaban por refugio en las montañas cubiertas de nieve y en el verano por los caudalosos ríos. Uno de los famosos refugios aún puede conocerse en la ruta a las Termas de Chillán, entre Los Lleuques y Las Trancas.

Actuaron desde 1817 a 1832, dominando la cordillera andina desde Talca hasta los orígenes del río Bío Bío. Realizaban salidas anuales desde que la cordillera quedaba libre en septiembre, hasta el otoño siguiente. Era indispensable, además, para obtener trigo y carne. Las partidas entraban por los boquetes, recogían el ganado que los vecinos mantenían en los potreros de veranada, saqueaban las haciendas, se llevaban la plata labrada de las casas, aperos de montar, y toda clase de bestias de silla.

Las acciones de los Pincheira están marcadas por una inusitada violencia, con robos, incendios de pueblos, raptos y muerte, según se estableció en las comunicaciones oficiales del gobierno y de las autoridades locales. Es permitido dudar de la veracidad de dicha información, teniendo en cuenta la necesidad de las autoridades de maximizar negativamente el accionar de esta banda para justificar la represión y las exigencias aplicadas a las masas populares.

Sin embargo, la banda de los Pincheira no practicó el saqueo ni el asesinato en la población indefensa, entre las masas de inquilinos y gente desposeída. Llegaban a un pueblo, se enteraban si había o no resguardo militar y se retiraban en cuanto se lo habían dejado claro. En los documentos recogidos por el destacado historiador Benjamín Vicuña Mackenna se menciona, claramente, uno de esos casos: un grupo había irrumpido en un caserío en los inmediaciones de Linares, un grupo de hombres saqueó una de las casas, dando muerte a sus moradores. Con toda prontitud, Pincheira ordenó un sumario, juzgó y condenó a muerte al grupo de asesinos, a los que mandó a ahorcar en forma inmediata.

Esta relación de protección entre las masas populares y la banda de los Pincheira es más elocuente si tomamos en cuenta que, la población campesina de la precordillera y la misma ciudad de Chillán, brindaban protección y acogida a estos forajidos, aún a riesgo de ser castigados. Las autoridades en muchas ocasiones enviaron partidas de soldados para reprimir a los campesinos, y con mayor severidad cada vez más si se trataba de campesinos pobres. La simpatía hacia la banda se debía, además, a que la justicia no investigaba realmente sus acciones. Los vecinos de Chillán, los de Ñuble y Los Ángeles, informaban a los bandoleros con respecto a sus trayectos y movimientos. Sobre el Juez Diputado Lazo (de Chillán) pesó la acusación de alta traición porque compraba municiones para la guerrilla con dinero que los mismos bandoleros le enviaban.

7 comentarios en «CUEVA DE LOS PINCHEIRA»

  1. Es un sitio histórico además natural no debería ser pagado ya que es patrimonio además el precio es súper elevado 5 mil pesos y pienso que es algo que nos pertenece a todos como chilenos así como las cosas naturales playas ríos lagos

  2. No deverian cobrar deviera ser publico pertenece al pasado criollo de cada chileno y el lugar es lugar de cada patriota que pertenece a esta larga y angosta patria.

  3. El lugar es precioso, no solo alberga parte de nuestra historia, si no también se despliega una muestra abundante de árboles nativos, senderos bien implementados y de buena información, lugar ordenado y se mantiene bastante aseado, muy accesible desde el camino principal. espacio adecuado para estacionar durante la visita.

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